lunes, 27 de mayo de 2013

Tenemos un "Cole"




Los periodistas, o los futuros periodistas, como yo, estamos de fiesta. El pasado sábado 25 de mayo se creó lo que hace algún tiempo estaba creado, de forma más o menos oficial, y que para muchos debía existir desde hace ya mucho más tiempo: Un Colegio de Periodistas.

Antequera fue el lugar escogido para reunir a periodistas de muchos lugares distintos, llegados de asociaciones de prensa, de colectivos periodísticos y de la propia FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España). 

En definitiva un despliegue de medios y una concentración importante de personajes del mundo de la comunicación que lograron aparcar sus compromisos y hacer un hueco en sus apretadas agendas para dar su voto. Este voto, con el que se defendía la postura a favor o en contra de la creación de un Colegio profesional, el acuerdo, o no, de los estatutos, las enmiendas presentadas con sus consiguientes argumentos y demás papeleos necesarios, hicieron de ésta una asamblea histórica pues con ella se creaba una institución importante para todos los profesionales de la comunicación.

De igual modo que los médicos necesitan, deben, estar colegiados para realizar su actividad, los periodistas crean, a partir de ahora, un lugar al que acudir, un respaldo, si bien no es necesario ser colegiado para ejercer la actividad periodística al contrario de lo que ocurre con los médicos, es cierto que para formar parte de ello se exigen, según determinan sus estatutos, ciertas condiciones como la de ser licenciado en alguna de las variantes de lo que antes solía llamarse "Ciencias de la Información".

¿El fin de todo esto? Evitar el intrusismo, dignificar la profesión, otorgar al periodismo la posición social que debería tener, ésa que no debería haber perdido nunca, en fin, reconocer la labor que todos los periodistas hacen día a día, en pequeñas redacciones, delante de un ordenador, saliendo a la calle a buscar la noticia, en muchos casos jugándose, incluso, la vida para mantener informados, para cumplir con una labor más personal y gratificante que meramente rentable, para hacer lo que siempre han hecho pero ahora con una gran diferencia; Ahora sí existe un Colegio.

domingo, 19 de mayo de 2013

Malas notas


La idea es hablar de crisis y la empresa informativa pero no siempre las crisis son económicas, no siempre tienen que ver con los intereses económicos, el dinero, a fin de cuentas.

Las crisis, como en este caso que quiero comentar, sí que tienen que ver con intereses, pero de los personales. Y ahí, ganamos, por goleada si hablamos de crisis porque el periodismo la sufre, y mucho, bastante antes de que explotara eso que llaman “burbuja inmobiliaria” y a lo que ahora achacamos todos nuestros problemas. La realidad es que antes de todo eso ya existía una crisis, un crisis, y gorda.
Me estoy refiriendo a un problema que, aunque totalmente consciente de su presencia en el colectivo humano, no creía tan exagerado pero que el otro día, paseando por la red, descubrí con una sensación tan extraña que no sabría describir, si risa o pena.

A los hechos me remito, ¿qué aparece cuando pones en Google; valoración de profesiones? Pues que sale así, en grande, en primera página, a todo color y en la primera búsqueda, (le faltan farolillos rojos y un pitido estridente para dejar de ser de todo menos inadvertida), que el periodismo es, según el barómetro de febrero de 2013 del CIS,  junto con otras profesiones, de las peor valoradas por los españoles.
Ya está, de un plumazo toda una carrera dedicada a lo que se supone que es imprescindible para la sociedad, para su conocimiento, para su cultura y para su sabiduría, ahora, sin más, se ponen todos de acuerdo, al unísono, para decir que el periodismo está desprestigiado y hacer que casi ni apruebe en las encuestas.

Dado mi enfado seguí buscando con la confianza de que pudiera ser algo puntual, una mera coincidencia. Pero no, resulta que escarbando en cifras me encuentro con que otro barómetro realizado años atrás, en 2006 concretamente  muestra exactamente lo mismo. Sí es cierto que entre las profesiones peor valoradas también hay otras, la militar en este caso por ejemplo, o la de juez en la encuesta del 2013 pero el periodista nunca cambia. Se mantiene perenne en su afán por gustar, por aprobar y quedarse siempre rezagado, el último de la clase.

Entendiendo como entiendo que es una labor social la que cumplimos, desempeñando una tarea complicada, realizando un trabajo, cuanto menos, delicado, estos datos producen desazón pues comprueban que la sociedad en su conjunto, no valora tu trabajo y, por supuesto, de hacerlo, no lo hace nada bien.
El caso es que yo veo a mucha gente leyendo noticias en Internet, acudiendo a la radio y la televisión para saber qué ocurre, comiendo mientras se escuchan los informativos e, incluso, acercándose al kiosko, como cada día, a comprar su diario en papel para leer qué pasa en el mundo, para saber qué le cuentan.

Entonces, ¿qué ocurre?, ¿nos compran pero no nos creen?, ¿nos oyen pero no escuchan?, ¿nos miran pero no ven?
En definitiva, la realidad es que no aprobamos, no nos quieren, no les caemos bien, no les gustamos o, simplemente, no nos entienden. Quién sabe. Lo que haremos será seguir haciendo lo que hacemos siempre, preguntarnos y preguntar a lo demás por qué el mundo es así, tal y como es.

Por cierto, dejo los enlaces de las noticias para comprobar que es cierto, que no me lo invento, que las cifras, por poco que nos gusten, son así.





miércoles, 15 de mayo de 2013

La era de la desinformación





Asistimos a una era de la información y, paradójicamente, estamos, en general, bastante poco informados.
Esto así pensado, no tiene mucho sentido, pero haciendo un poco de reflexión y autocrítica deberíamos, más de uno, y más de dos, preguntarnos qué sabemos del mundo.
Y creo que la respuesta no sería muy alentadora, de hecho sería un poco deprimente.

Nos encontramos en los puestos más bajos en cuanto a formación y nivel de calidad educativa en Europa y ni que decir tiene que si nos centramos en comunidades, es cuando nosotros, como andaluces, nos encontramos a la cola desde el punto de vista del resto de regiones.
Y la pregunta sería entonces, ¿por qué? Si vivimos en la era de la comunicación, de la información, de la rapidez y la prisa por contarnos todo. Puede que sea precisamente eso, que tenemos tanta prisa y queremos saberlo todo que, como dice el refrán, quien mucho abarca, poco aprieta.
Esto podría contarse basándonos en teorías de la comunicación, citando a prestigiosos estudiosos y entendidos comunicólogos, rescatando voluminosos manuales sobre la teoría de la información y recurriendo a los grandes modelos informativos, podría explicarse de una forma técnica y complicada pero todo esto puede entenderse sin recurrir a estas complicadas argumentaciones. Y es que somos todos conscientes de que esta avalancha de información, las redes sociales que nos cuentan qué ocurre antes de que las cosas ocurran, los diarios digitales, así como la inmediatez de la radio o la televisión, hacen de nosotros unos perfectos internautas, oyentes, televidentes, twitteros y facebookeros en general.
El problema es que todas estas capacidades comunicativas nos cansan, pasan de crearnos atracción a crearnos desinterés lo cual, aunque como dijimos antes, pueda resultar paradójico, es, a la vez, una consecuencia lógica de la sociedad actual.
Puede que otro motivo sea que no nos creemos lo que nos cuentan, que desprestigiamos la profesión o puede, simplemente, que nos resulte complicado seguir la actualidad cuando nuestra realidad, la de nuestro trabajo, nuestra familia y nuestros problemas, nos asfixian tanto que no nos dejan tiempo para nada más que para no querer, ni siquiera, saber qué pasa en el mundo.

viernes, 10 de mayo de 2013

Me presento

Saludos desde un pequeño rincón del sur de España, concretamente desde Sevilla. La idea de escribir en este blog surge como una actividad propuesta en clase, en la asignatura de Empresa Informativa dentro de la carrera de Periodismo.
El objetivo de este blog no va a ser, ni mucho menos, dar una información económica seria, ni analizar la actualidad periodística desde un punto técnico, ni, por supuesto, siquiera intentar resolver la crisis o, como algunos la llaman, la deceleración en la que nos encontramos desde hace ya unos cuantos años.
El objetivo es mucho más simple, más corriente, trataremos de dar a conocer algunas noticias nuevas y otras no tan nuevas que pongan en relación la problemática en la que se ve sumida la empresa informativa, en cualquiera de sus variantes, bien como periodismo institucional, medios escritos, audiovisuales o la labor de informar en sí misma, en estos momentos de crisis económica de la que por supuesto esta profesión no se libra.
El porqué de hacerlo sobre este tema y no sobre otro, el querer ahondar en temas controvertidos, en, por qué no, posicionarnos a favor o en contra de las prácticas llevadas a cabo tanto por las empresas como por la administración, etc. Es por ejercer ese derecho que todos como ciudadanos y yo, como futura periodista, creo que nos corresponde: observar todo aquello que nos rodea e intentar analizarlo desde unas u otras perspectivas.
En definitiva y sin más preámbulo, decir que en las distintas entradas se intentará tratar la información que se presente atendiendo a la máxima rigurosidad y respeto pero sin dejar de lado ese deber moral que como periodista me veo obligada a mostrar, el carácter crítico y el cuestionamiento de todo lo que ocurre diariamente a nuestro alrededor y que quizá no tenemos nunca tiempo de pararnos a analizar.