Los periodistas, o los futuros periodistas, como yo, estamos de fiesta. El pasado sábado 25 de mayo se creó lo que hace algún tiempo estaba creado, de forma más o menos oficial, y que para muchos debía existir desde hace ya mucho más tiempo: Un Colegio de Periodistas.
Antequera fue el lugar escogido para reunir a periodistas de muchos lugares distintos, llegados de asociaciones de prensa, de colectivos periodísticos y de la propia FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España).
En definitiva un despliegue de medios y una concentración importante de personajes del mundo de la comunicación que lograron aparcar sus compromisos y hacer un hueco en sus apretadas agendas para dar su voto. Este voto, con el que se defendía la postura a favor o en contra de la creación de un Colegio profesional, el acuerdo, o no, de los estatutos, las enmiendas presentadas con sus consiguientes argumentos y demás papeleos necesarios, hicieron de ésta una asamblea histórica pues con ella se creaba una institución importante para todos los profesionales de la comunicación.
De igual modo que los médicos necesitan, deben, estar colegiados para realizar su actividad, los periodistas crean, a partir de ahora, un lugar al que acudir, un respaldo, si bien no es necesario ser colegiado para ejercer la actividad periodística al contrario de lo que ocurre con los médicos, es cierto que para formar parte de ello se exigen, según determinan sus estatutos, ciertas condiciones como la de ser licenciado en alguna de las variantes de lo que antes solía llamarse "Ciencias de la Información".
¿El fin de todo esto? Evitar el intrusismo, dignificar la profesión, otorgar al periodismo la posición social que debería tener, ésa que no debería haber perdido nunca, en fin, reconocer la labor que todos los periodistas hacen día a día, en pequeñas redacciones, delante de un ordenador, saliendo a la calle a buscar la noticia, en muchos casos jugándose, incluso, la vida para mantener informados, para cumplir con una labor más personal y gratificante que meramente rentable, para hacer lo que siempre han hecho pero ahora con una gran diferencia; Ahora sí existe un Colegio.

