lunes, 3 de junio de 2013

"Colegas"




Poco más puede decir. Una diapositiva de clase, algo que se nos enseña, información a tener en cuenta, en definitiva, materia de examen. Nos lo aprendemos, memorizamos sin más y reproducimos de forma casi mecánica ante el folio de cuestiones, bastantes nervios tenemos ya como para ponernos "tiquismiquis" y plantearnos siquiera lo que estamos diciendo.
Pero si miramos esta diapositiva, si reparamos en ella, en lo que dice, en su contenido, como podríamos hacerlo con cualquier otra, nos damos cuenta que en lo que ella se explica es pavorosamente importante, de tal importancia que si nos lo tomamos en serio puede causar, incluso, miedo.
Me refiero al hecho de que esto del periodismo, de lo que nos venden como libertad de expresión y forma "propia" de contar lo que sucede, no es más que una sutileza, un forma elegante de decir que aquí lo de menos son las líneas ideológicas, los valores, las distintas formas de pensar, que, aquí, lo que prima de verdad, es el dinero y cuanto más dinero, mejor.
No me sorprendo de que se trate el periodismo como un negocio dado que, obviamente, lo es. Pero resulta, cuanto menos, paradójico que se nos venda la idea de líneas ideológicas totalmente posicionadas, de una u otra forma, ahí no entraré, simplemente resulta curioso recaer en que esos medios que podrían parecer opuestos editorialmente hablando, son luego casi hermanos, pues sus padres, los grandes magnates de la comunicación, se alían y se separan en función del mejor beneficio, de aquello que resulte mas ventajoso, en definitiva, del mejor negocio.
El hecho de que nos encontremos envueltos en un crisis mundial de tales características no parece ayudar demasiado en esto de la independencia ideológica. Los intereses, ahora más que nunca, resaltan y relucen. Lo verdaderamente importante es aquello que produzca dinero y si para ello es necesario aliar elementos que en principio podrían resultar incompatibles, se hace sin problema, todo sea por una buena causa, todo sea por salvar el negocio.
Lo verdaderamente triste, por llamarlo de algún modo, es que esta misma mentalidad esté presente en los medios públicos. Casi todo podría comprenderse, y digo casi todo, no todo, cuando se trata de empresas privadas cuyo principal y legítimo objetivo es la obtención de beneficios, bien sea con el comercio de la información, como ocurre en este caso, o bien sea con la venta de tornillos, a efectos prácticos, es más o menos lo mismo. Pero si hablamos de una televisión o una emisora de radio pública en la que se actúe de tal modo, no resulta tan legítimo asumir que entre estas empresas que comercian con la información que llega a los ciudadanos, con la bisagra que suponen entre los poderes fácticos y el pueblo, haya este tipo de entramos y relaciones económicas que poco tienen que ver con la profesión, por no decir nada.
No podemos ignorar que el grupo Prisa mantiene negocios con Godó, que a su vez, está aliada con Vocento y así sucesivamente en un bucle que no parece terminar nunca. No me opongo, es negocio y en el negocio todo vale, lo que no podemos permitir es que se nos haga creer algo que no es y luego se utilicen los artículos de opinión y editoriales como armas arrojadizas de unos medios a otros para hacer creer a sus lectores que están comprando el diario que más les representa alejado de los "otros", esos que quieren convencerle de lo contrario, el bando opuesto. Esto, ya no es nogocio, esto, se parece más a un patio de colegio.

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